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¿Por qué Devertere?
Desviarse es, ante todo,
una actitud, una forma de vida
que no se agota en la fragancia.
Cualquier elemento puede encarnar
el espíritu Devertere, siempre y cuando se case con él
la esencia intrínseca: el acto
Desviarse, aceptar lo inesperado
y subvertir radicalmente
los paradigmas.
Devertere no busca seguidores, sino cómplices.
Está dirigido a millennials y generación Z rebeldes, pero también a adultos "incómodos", a cualquiera que esté cansado de lo que ya se ha dicho y busque una provocación inteligente con la que se identifiquen.
Está dirigido a quienes buscan experiencias auténticas, rechazan la lógica de masas y son curiosos por naturaleza.
Quienes eligen Devertere no buscan símbolos de estatus impuestos, sino la libertad de expresar su propia identidad.
para desviar
/de·vèr·'te·re/ v. tr. [del lat.divertěre, propr. «girar hacia otro lugar»], comp. de di(s) y vertěre «girar».
- Desviar o distraer la atención,
la mirada o el pensamiento desde una dirección
preestablecido; tomar un desvío
(físico o mental) en busca de
alternativas y caminos inesperados. -
Cambio de perspectiva que genera
placer y ocio; abandono consciente
patrones rígidos para salir
dejarse guiar por el destello de lo inesperado, por el
juego y ligereza. -
Estimular la creatividad y la libertad
interior a través de actividades lúdicas,
social o artística, encontrar alegría y
alivio en la desviación de lo habitual
(por ejemplo, divertirse viajando, en el arte). -
(música) Composición breve
instrumental, de carácter brillante y
agradable, diseñado para
entretenimiento.
Filosofía olfativa
Cada fragancia es una experiencia viva que, como toda actuación, debe sorprender, evolucionar y dejar una estela persistente.
La característica esencial que buscamos es precisamente su metamorfosis sobre la piel: un viaje que redefine las percepciones y nos lleva más allá de las expectativas iniciales.
La innovación se convierte en lenguaje: las notas no se suceden de forma convencional, sino que se entrelazan en un diálogo continuo. Es un juego de equilibrio que genera armonía a través del contraste y convierte la evolución olfativa en un manifiesto de imprevisibilidad. Las notas se deconstruyen y recomponen, creando una narrativa que trasciende la forma clásica del perfume. La ironía y la disidencia, señas de identidad del dadaísmo y el surrealismo, se traducen aquí en audaces yuxtaposiciones: flores y plástico, cuero y resina sintética.
Un lenguaje que juega con el exceso, transformando el sentido del olfato de un espacio sensorial a uno conceptual. En consonancia con los códigos visuales de Devertere, aquí también el color y la materia se convierten en metáforas: fragancias con tonos saturados y táctiles que evocan texturas, superficies y temperaturas.
Es la traducción olfativa de un pensamiento contemporáneo, donde la piel se convierte en lienzo y el perfume, en lenguaje.